
La
ruta original para el día sábado 16 partía desde Caracas a las 4:00 AM y
llegaríamos hasta Isla Escondida que queda al lado del cruce de la chalana del
Río Chiguao.
El día Viernes al medio día, se decidió cambiar el plan de viaje para el día sábado con la finalidad de no hacerlo tan fuerte y comenzar el viaje del domingo mucho mas descansados.
Con
el nuevo plan, salíamos de Caracas a las 6:30 AM con destino Ciudad Piar.
Día
1
Debido a los retrasos del día viernes finiquitando los últimos detalles el sábado hubo retrasos que nos llevaron a salir a las 9:15 AM desde las empanadas de Kempi.
El viaje empezó correctamente, pero al llegar al final de la autopista de Kempi había cola, y luego de unos minutos, se pinchó el caucho delantero izquierdo de la Autana. Procedimos a desmontarlo y colocar el caucho de repuesto de Mime que era el que se encontraba mas a la mano. Al empezar a rodar notamos un ruido como de roce del caucho con la camioneta y al revisar observamos que el rin tenía la manzana muy doblada. Rodamos con cuidado hasta la cauchera de Caucagua. La cauchera se encontraba full, así que mientras unos esperábamos otros compraban el hielo. Reparamos el caucho de la Autana y por fortuna en la cauchera tenían unos rines de Machito básico y procedimos a montárselo al caucho de repuesto de Mime. Después de estos percances emprendimos el camino nuevamente a la 1:00 PM. De aquí en adelante todo fue perfecto. Realizamos una parada en la bomba Movil que se encuentra llegando a Píritu para cargar gasolina y comer. Arribamos a nuestro destino final a las 10:30 PM y tardamos como 30 min. en conseguir donde dormir. Nos quedamos en una posadita llamada "Tucupita".
Día
2
Luego
de reordenar las cargas (Foto 1), y llenar los bidones, salimos de Ciudad Piar con
destino a La Paragua a las 12:30 PM. En el Camino, una camioneta que venía de
frente nos empezó a hacer señas, y al detenernos para ver que pasaba, resultó
que eran amigos de Javier (El Co-Piloto de Mime). Luego de las respectivas
presentaciones y saludos emprendimos nuevamente la marcha. Arribamos a La
Paragua a las 2:00 PM. En la primera estación de servicio no había gasolina, la
segunda ya había cerrado y la tercera si tenía. El sistema de llenado es muy
diferente al tradicional, puesto que estas son bombas subterráneas y las bocas
de las mangueras se encuentran elevadas como a 2 mts. del suelo. Estas bombas
son de gran caudal, pues son las utilizadas para llenar los barriles que
transportan los “Pipoteros” hasta las minas de San Salvador de Paúl. Llenamos
los tanques e íbamos a subir la presión de los cauchos pero en la bomba no
tenían aire. Las 3 caucheras que hay estaban cerradas, así que no nos quedó mas
remedio que usar los compresores portátiles. Mientras unos hacían las
respectivas llamadas de reporte antes de entrar al camino, los otros nos pusimos
a inflar los cauchos. Luego de una hora decidimos emprender el camino aunque no
estuvieran listos los cauchos, para evitar que el chalanero se fuera. A las 3:30
PM nos montamos en la chalana para cruzar el río La Paragua. Esta Chalana tuvo
un costo de Bs. 15.000 por carro y duró cerca de 15 min. Al llegar a la otra
orilla, la emoción de todos los participantes se encontraba en su máxima
expresión, puesto que de ahí en adelante era que de verdad empezaba el tan
esperado viaje. Además, debíamos demostrarle a todos aquellos que pronosticaron
que no íbamos a poder llegar, que con buena planificación, preparación,
perseverancia y resistencia se puede lograr cualquier objetivo. A partir de ese
punto, tuvimos que rodar por 45 min. para llegar al cruce del Río Chiguao. Al
llegar, el chalanero ya se estaba yendo, por lo que tuvimos que esperar a que
fuera a buscar la lanchita con la que mueven la chalana y nos viniera a buscar.
Esta chalana costó Bs. 10.000 por carro y tardamos mas en subirnos y bajarnos
que en cruzar el río. Luego de cruzar el río terminamos de inflar los cauchos y
arrancamos a las 7:00 PM.
Desde
un principio hubo varias “bombas” de barro esperándonos, las cuales subieron la
adrenalina del grupo al máximo. Luego de rodar aproximadamente 1 hora llegamos
al primer "Auto-Rayadito" del paseo. Este es un túnel vegetal muy cerrado, que
iba arañando todas las camionetas. Una hora mas tarde, empezamos a buscar un
claro para dormir, pero la selva era muy cerrada y no había espacio. Al rato en
un cruce de una “bomba” llena de agua y barro donde el agua le llegó casi a las
cerraduras de las puertas de la Autana, a la camioneta de Mime se le mojó el
distribuidor, debido a que el compresor de aire instalado para evitar esto,
chupó vapor y lo inyectó al distribuidor. Luego de sacar la camioneta tardamos
cerca de 20 min. en lograr prenderla. Esto se repitió 3 veces mas a lo largo de
la noche. Las trochas que iban apareciendo tenían entre 500 mts y 1 Km. de
largo, en las que quedabas encerrado entre 2 paredes de tierra y con piscinas de
agua y barro que superaban el metro de profundidad. A las 3:00 AM llegamos al
primer puente de troncos, y dada la hora, el cansancio, lo mojado y que no se
divisaba ningún claro después del puente, decidimos dormir un rato en las
camionetas antes de cruzarlo para proseguir el viaje con la luz del
día.
Día
3
Luego del
acogedor sueño en las camionetas, nos levantamos como a las 6:15 AM, nos pusimos
las botas, comimos un rápido desayuno y nos dispusimos a cruzar el puente. Este
primer puente tenía 2 troncos de cada lado, por lo cual era mas sencillo de lo
que parecía (Foto 2, Foto 3). Luego de
rodar cerca de 30 min. conseguimos el claro soñado que estábamos buscando la
noche anterior. En ese lugar nos detuvimos a desmontar la barra estabilizadora
de Ricardo a la que se le habían roto los 2 lápices que la sujetan al
chasis. Ese día nos conseguimos varias trochas como las del día anterior.
Mientras cortábamos un árbol caído que impedía el paso en una de las trochas,
llegó de frente la gente de Terra 4x4. Por fortuna, justo donde nos conseguimos
había una pequeña trocha a la izquierda donde entraban justo nuestras 3
camionetas (Ellos eran 4). Conversamos con ellos un rato y nos dieron
indicaciones de algunas partes del camino. Entre otras cosas, nos avisaron que
en un caño con unos Morichales en medio que tienen una placa de carro pegada,
debíamos cruzarlo por el lado derecho, dado que el izquierdo era muy profundo.
Luego de despedirnos de los amigos de Terra 4x4, proseguimos por las trochas
hasta llegar a uno de los caños que hay que cruzar. La bajada del mismo tenía el
ancho de los machitos mas 3 mm de margen de error en cada lado, por lo cual
la Autana al bajar sufrió unas pequeñas remodelaciones en la puerta del
co-piloto.
Como a las 12:30 vimos a
alguien caminando en la trocha. Era Luis, el propietario de Negro Lindo y
confirmamos que él no le hace honor al nombre. Conversamos con él y quedamos en
vernos en Negro Lindo para comer y bañarnos. En menos de 3 minutos ya lo
habíamos perdido de vista, puesto que él caminaba mas rápido de lo que nosotros
podíamos ir con las camionetas.
A la 1:30 PM
llegamos a Negro Lindo, deseosos de un buen baño y comida. Mientras unos
preparábamos la comida otros se bañaban, y luego los otros recogían mientras los
primeros nos bañábamos.
De Negro Lindo
salimos a las 3:20 PM y acordamos en que a partir de las 5:30 PM buscaríamos
algún claro donde poder acampar, dado que necesitábamos un buen descanso
para terminar la trocha el día siguiente y emprender la caminata a Canaima. Como
a las 5:15 PM salimos de las trochas y parecía que nos habían transportado al
Parque Nacional Aguaro-Guariquito, puesto que el suelo, la vegetación y las
lomas eran igualitas. Decidimos acampar en una de las lomas que estaba
relativamente cerca de la carretera y con buena visión del entorno, además
de una panorámica de uno de los tepuyes.
Esa noche
Ricardo y Mime se encargaron de sellar el distribuidor de la camioneta de Mime,
y así evitar mayores problemas en el camino de vuelta.
Día
4
El día
anterior habíamos acordado salir MUY temprano, por lo que le pedimos al gallo
(Connie) que nos levantara a las 5:00 AM. El gallo empezó a cantar en punto. Con
toda la flojera del mundo, algunos nos fuimos levantando, pero a Nani y a Javier
hubo que tumbarles la carpa (Textualmente) para que salieran de su hibernación .
Finalmente recogimos, desayunamos y nos fuimos a las 7:30
AM.
Este día el
paisaje fue muy variado, pero no hubo trochas como las de los 2 días anteriores,
salvo por el último “Auto-Rayadito” del viaje de ida. Este era una bajada como
de 200 mts. muy irregular con paredes MUY altas y estrechas. Al final termina en
un pequeño río, que según algunos lo llaman pasa La Yuca. Pero como todo lo que
baja tiene que subir, quedaban otros 100 mts. de chillidos asesinos mientras la
pintura de la camioneta chocaba contra la ramas y piedras de las paredes. Luego
de esto, si se terminaron las remodelaciones de la Autana, pero solo del tramo
de ida. Este día también hubo varios puentes (Foto 4).
El paisaje fue
cambiando entre lomas, planicies y arena. Ese día el camino fue bastante suave,
permitiéndonos ir en muchas partes a cerca de 50 Km/h (Muy suavemente en la
Autana con sus 4 Espirales...).
Una hora antes
de llegar a La Candelaria (Destino final de las camionetas) llegamos a una
sabana donde había un pequeño paso de barro negro con 8 o 10 trochas echas. Al
inspeccionarlas, una se veía peor que la otra. Conseguimos una que no se veía
tan mal y Ricardo fue el encargado de tratar de cruzarla. Al hacerlos quedó
empuentado inmediatamente. Íbamos a usar el Winche pero no había ningún árbol lo
suficientemente resistente como para poderlos enganchar. Seguimos revisando el
terreno y conseguimos unas marcas de cauchos entre dos árboles, y el terreno se
veía relativamente bien, por lo cual nos arriesgamos a pasar con la Autana. Al
principio hubo una pequeña “bomba” de barro, pero luego de superarla pudimos
terminar de cruzar. Enganchamos el Winche a la Autana, pero al prenderlo, el
Machito ni se movía y arrastraba a la Autana. Al revisar mas en detalles, vimos
que la transmisión delantera chocaba de lleno con un gran escalón de barro, por
lo cual cambiamos la estrategia y Mime lo haló desde atrás. Luego cruzaron por
el mismo lado que la Autana, pero cuando le tocó el turno a Mime ya la pequeña
“bomba” se había agrandado y se quedó pegado. Se encontraba muy lejos para
poderlo halar, así que desenrollamos el Winche y lo sacamos. Por cuestiones de
tiempo, propusimos terminarlo de sacar halado, pero el Sr. Mime insistió que no,
que el terminaba de salir solo y enrollamos el winche. A los 15 mts. de haber
arrancado, se pegó nuevamente y hubo que volver a desenrollar el winche y
sacarlo.
Luego de
terminar este paso, proseguimos el camino. En las coordenadas que teníamos para
el viaje, indicaba que había que vadear el Río La Candelaria. Al llegar y bajar
hasta el río, este se veía muy hondo, así que Juan Carlos procedió a cruzarlo
caminando para determinar la profundidad. Casi se ahoga, porque el río en muchas
partes tenía 1,5 mts. de profundidad (Demasiado para el...). Mientras estábamos
con el dilema de que hacer, apareció una persona que nos indicó que por otro
lugar había un puente. Nos explicó como llegar y fuimos para allá. Luego de
cruzar el punte nos conseguimos con el, otra vez. Resultó ser Vicente, el hijo
de Anselmo, quienes son los que cuidan los carros y tienen la curiara para
llevarte al pie del cerro que se debe cruzar para llegar a Canaima. Llegamos
casi a las 2:00 PM. y nos dijo que venía llegando de Canaima, y que si queríamos
podíamos salir a las 3:00 PM. El precio era de Bs. 30.000 por persona que
incluía cuidar los carros, llevarnos hasta el pie del cerro y buscarnos a la
vuelta. Nos pareció bien el precio así que acordamos salir a las 3:00 PM, eso
si, previa cancelación del 100 % por adelantado. Adicionalmente Vicente nos
indicó que su “Primo” tenía una posada en Canaima y que cobraba Bs. 140.000 por
el paquete de 3 días y 2 noches con las comidas y la excursión al Salto Ángel,
Salto el Sapo y Laguna de Canaima, y que además si lo llamábamos desde la
segunda montaña que hay que cruzar (Ahí ya hay señal pero solo de Telcel, y
mientras mas viejo sea el teléfono, mejor señal tendrá) el nos buscaba en una
camioneta y nos ahorrábamos 1 hora y pico de caminata. Nos pareció bien y
decidimos arriesgarnos.
En la hora que
teníamos disponible nos comimos algo rápido y terminamos de recoger las cosas
que nos llevaríamos a Canaima. Al las 3:15 PM emprendimos el camino. Caminamos
10 min. hasta el embarcadero, donde tomamos la curiara que duró 20 min.
(Foto 5, Foto 6). Luego empezó
lo bueno, la caminata, que duró casi 2 horas para los menos atléticos. Tiene una
subida regular y otra bastante fuerte. Al llegar a la cumbre de la última
montaña llamamos a José Gregorio para que nos buscaran.
Al llegar al
campamento estábamos un poco escépticos con respecto a como sería la posada. Se
llama Wey Tüpü y es muy sencilla, pero limpia. Solo tienen luz en las noches,
porque trabajan con generador de corriente, dado que la electricidad en Canaima
es MUY cara. La atención es muy buena, al igual que la comida. También está muy
bien ubicada, puesto que a menos de 100 mts. está la Laguna de Canaima y también
una bodeguita que vende chucherías, refrescos, agua, cervezas y algunas cosas de
comida y aseo personal. Como a 200 mts. está la bodega principal de Canaima, que
viene a ser así como el Makro de la zona, pues en esa si tienen prácticamente de
todo. Dada la hora de llegada, no podíamos realizar el paseo a La Laguna y al
Salto el Sapo ese mismo día, por lo cual se coordinó hacerlo el tercer día en la
tarde. De esa manera debíamos dormir 1 noche mas en Canaima y necesitaríamos 2
comidas mas, lo cual elevó el costo del paquete a Bs. 160.000 por
persona.
Día
5
Nos levantamos
como a las 8:00 AM, desayunamos y como a las 10:00 AM ya estábamos listos para
empezar la excursión al Salto Ángel. Empezamos con una pequeña caminata de 15
min. para llegar al embarcadero, que se encuentra en la parte de arriba de los
saltos que llegan a la Laguna. Ahí tomamos la curiara que nos llevaría río
arriba por el Carrao (Foto 7, Foto 8, Foto 9, Foto 10). Como a los
45 min. nos tuvimos que bajar de las curiaras para continuar caminando por 45
min. En esta parte están los rápidos de Mayupa, y está prohibido pasarlos con
pasajeros. Luego retomamos la curiara por 30 min. mas hasta llegar al pozo de la
Felicidad (Foto 11, Foto 12). Aquí hicimos
una parada de 45 min. Para comer y refrescarnos un rato. El agua estaba fría
pero muy buena. Luego retomamos la curiara por 3 horas mas navegando por el río
Carrao y posteriormente por el río Churun hasta llegar a uno de los refugios que
se encuentra frente a isla Ratón. Al llegar ahí el guía nos planteó dos
opciones: la primera consistía en ir al mirador del salto de una vez, pero con
la desventaja de que no podríamos estar mucho tiempo pues se hacía de noche, la
segunda era levantarnos el día siguiente a las 6:00 AM, desayunar algo muy
ligero e ir al mirador. La ventaja de esta opción es que dispondríamos de mas
tiempo y que el sol le pegaría de frente al salto, por lo cual se vería mucho
mas imponente, pero con el riesgo de que amaneciera nublado. El guía nos comentó
que en las 2 últimas semanas no había amanecido nublado, así que decidimos
arriesgarnos, y dejar el paseo para el día siguiente. En la noche nos comimos el
tradicional pollo a la braza que estaba buenísimo. Después nos quedamos
conversando hasta que nos tocó irnos a nuestras hamacas a dormir. Al principio
la noche estaba fresca, pero luego empezó a llover bastante fuerte y el frío se
empezó a hacer presente.
Día
6
Como nos
habían indicado, nos levantamos a las 6:00 AM y tuvimos un pre-desayuno de
galletas de soda con mermelada y café. Emprendimos la caminata de unos 45 min.
hasta el mirador del salto (Foto 13, Foto 14, Foto 15, Foto 16). No había ni
una nube y se veía espectacular, luego de un rato descansando y tomando las
respectivas fotos, continuamos la caminata por 15 min. mas para llegar a una de
las pozas que se forman con el agua que viene del Salto, que parece la mas fría
de todo Canaima (Foto 17). Estuvimos
con las respectivas fotos y descansos por 30 min. mas y luego emprendimos el
regreso (Foto 18) al refugio para desayunar y comenzar el retorno al campamento
Canaima. A las 12.00 M nos montamos en la curiara y emprendimos el viaje río
abajo. El trayecto total en la curiara de subida fue mas de 4 horas, pero de
bajada fueron solo 2 horas, puesto que ya no se navega en contra de la corriente
sino a favor, y esto ayuda a ir mas rápido. Luego de hacer la respectiva
caminata mientras la curiara seguía por los rápidos, decidimos que en vez de ir
al campamento a almorzar, iríamos directo al Salto el Sapo y así nos ahorrábamos
las caminatas para ir al campamento y devolvernos. Nos montamos en la curiara
que nos dejó cerca de la parte de arriba de Salto el Sapo, desde donde tuvimos
que caminar 20 min. para llegar a la entrada del Salto. Este salto, posee de
manera natural, un pasillo que va por la parte de abajo del agua. Es
impresionante el caminar por debajo de los millones de litros que bajan por el
salto. En la primera parte del pasillo solo cae una pequeña llovizna, pero a la
mitad, uno se encuentra en la parte de mayor caudal de agua. Aquí el agua al
caer rebota contra las piedras y buena parte de ella se devuelve cayéndole
encima a uno. Al salir por el otro lado se llega a un pozo que le cae una
pequeña parte del agua. Luego de un rato, nos devolvimos por el mismo pasillo y
a caminar nuevamente hasta el borde de la Laguna de Canaima, donde nos esperaba
otra curiara para llevarnos a la otra orilla (Foto 19, Foto 20, Foto 21) y finalmente
llegar al campamento a las 4 de la tarde a recibir nuestro tan merecido
almuerzo. Luego de un reconfortante baño y recoger las cosas para poder salir
temprano el día siguiente, cenamos como a las 8:00 PM, pero en esta ocasión Mime
y Nani prefirieron dormir que comer. Luego de la cena, nos quedamos conversando
un buen rato con Manuel (El Guía) y dos turistas Ingleses (Linda y Paul) que nos
acompañaron en las excursiones.
Para aquellos
que han tenido la oportunidad de ir a las Cataratas del Niágara, les digo que
para mi si comparamos Niágara con Salto el Sapo en una escala del 1 al 10, a
Niágara le asignaría un 2 y al Sapo 9.
Día
7
Este día
nuestro gallo nos iba a levantar a las 6:30 AM, pero se quedó dormido y nos
levantó su suplente Zory a las 7:00 AM.
Después de desayunar, y
despedirnos de todo el mundo, nos montamos en el camión que nos llevaría al pie
del cerro para emprender la caminata de vuelta. En el camino nos conseguimos con
Vicente que nos acompañaría en la caminata. Aunque estábamos un poco cansados
luego de 7 días de viaje, la caminata de vuelta no se nos hizo tan fuerte como
la de ida. Luego de una hora y media ya estábamos en el embarcadero esperando la
curiara. Cuando estábamos cerca de llegar a la Candelaria, nos extrañó un poco
la vegetación, puesto que parecían copas de árboles. Al preguntarle a Vicente,
nos dijo que en efecto eran copas de árboles, lo que pasaba es que el río estaba
crecido y tenía como 1 metro mas que el día que lo recorrimos de ida. Al llegar
al campamento, revisamos los aceites de los vehículos y todos se encontraban en
buen estado. Los frenos decidimos que los íbamos a ajustar en el lugar donde
durmiéramos esa noche, para así poder aprovecha al máximo la luz del día para
manejar.
Mientras le dábamos una
pequeña ordenada nos dimos cuenta que teníamos mucha mas comida de la que
necesitábamos para el camino de vuelta, por lo que le regalamos una parte a
Vicente y su familia, quienes quedaron muy agradecidos. Ya 2 de las camionetas
estaban listas, pero faltaban Mime y Javier, que apenas habían terminado de
sacar TODA la carga de la camioneta para empezar a ordenarla. Mientras
esperábamos, Juan Carlos y Zory vieron que uno de los indios estaba haciendo
unas cerbatanas y le compraron 2, cuando los demás nos enteramos fuimos a ver y
también hicimos nuestras compras, en total fueron mas de 10 cerbatanas. A las
3:00 PM Mime y Javier habían terminado de ordenar la carga, dejándola
prácticamente igual que cuando la sacaron, y por fin pudimos emprender el viaje
de vuelta, con intenciones de llegar ese día hasta Negro Lindo. Empezamos con
buen ritmo hasta llegar al paso del barro negro que nos había frenado en el
camino de ida. Decidimos cruzarlo por el mismo lugar que de ida, pero cuando
Mime iba por la mitad de la trocha se quedó pegado. Como no había ningún árbol
fuerte donde enganchar el winche, decidimos tratar clavando una punta de eje en
el suelo para usar como ancla para el winche. Esta operación no fue muy
fructífera, puesto que por las condiciones del suelo, apenas encendíamos en
winche, este la arrancaba. Era muy complicado sacarlo desde atrás, puesto que se
encontraba muy lejos de cualquier parte donde hubiera buenas condiciones del
suelo para que las camionetas no patinaran. Juan Carlos se puso a buscar algún
lugar donde cruzar con las camionetas y vio que como a 100 mts. mas arriba, el
suelo se encontraba relativamente firme y decidimos cruzar por ahí. Al llegar al
otro lado, amarramos el winche de Mime a la Autana por ser la mas pesada, pero
igual la arrastraba. Enganchamos la Autana al Macho de Ricardo y todavía las
arrastraba. En eso llegaron los compañeros de las 2 camionetas que conseguimos
en la Candelaria y se pararon a ayudarnos. Nos aconsejaron que pusiéramos las
camionetas en otro lugar para que quedaran mas alineadas con la de Mime y que
cruzáramos los volantes en sentidos inversos. Adicionalmente a esto, le
colocamos una polea al Winche. De esta manera si pudimos sacar la camioneta,
pero cuando fuimos a quitar la polea, el grillete se había doblado. Tardamos
como 15 min. en abrir el grillete y proseguimos nuestro camino. Después de este
incidente, el camino prosiguió sin mayores problemas. A las 6:00 nos
encontrábamos frente a las lomas donde dormimos de ida, y nos faltaban mas de 2
horas para llegar a Negro Lindo. Decidimos acampar ahí mismo, para poder
arreglar los frenos, comer bien y descansar lo suficiente, puesto que el tramo
del día siguiente era el mas fuerte y también muy largo, dado que debíamos
llegar a La Paragua.
Nos estacionamos cerca de un
pozo muy atractivo y mientras las muchachas se bañaban y preparaban la cena, nos
pusimos a arreglar los frenos. A la Autana solo hizo falta graduárselos. Luego
revisamos el Macho de Mime y al sacar uno de los tambores, vimos que no tenía el
tapón de goma que tapa el orificio para la graduación, y esto había causado que
hubiera mas barro dentro de los tambores que en las trochas. Una de las bandas
estaba completamente desgastada (Ya estaba chocando el metal contra el tambor),
por lo cual hubo que reemplazarla. Cuando terminamos con la camioneta de Mime
fuimos a la de Ricardo. Con esta se complicó mas la cosa, porque nos lográbamos
sacar el tambor. Luego de media hora de paciencia y salivita,
logramos sacarlo. Revisamos las bandas y tenían mucho desgaste, pero todavía
aguantaban. El tambor del otro lado también estaba trancado, pero no tardamos
tanto. Al terminar nos bañamos en el pozo que estaba cerca, y fue el mejor baño
de todo el viaje. Ya la comida estaba lista y cenamos sopa de espárragos y
risotto. Luego rodamos las camionetas a una de las lomas para no acampar cerca
del pozo. Esto por prevenir el contacto con animales que pudieran venir en busca
de agua. Acordamos dejar todo completamente listo para el día siguiente, de
forma de no perder mucho tiempo en la mañana con los preparativos. Así que le
pedimos al gallo que no se quedara dormido y que nos levantara a las 5:30 AM
para salir a las 6:00 AM.
Día
8
Este día
nuestro gallo nuevamente se quedó dormido y nos levantó a las 6:00 AM. A las
6:30 AM ya estábamos nuevamente en camino. Todo iba bien, hasta que en una parte
del camino que Mime se había alejado unos metros, nos avisó por radio muerto de
risa que se había volteado (Foto 22, Foto 23, Foto 24, Foto 25). Al llegar
Mime estaba muerto de la risa, y el pobre Javier apenas se estaba recuperando
del susto. Les echamos broma un buen rato y enderezamos la camioneta, la cual
gracias a la “jaula” y la pintura texturizada no sufrió ningún daño. La volteada
se debió a que estaba subiendo un escalón hacia la derecha y la rueda delantera
izquierda calló en un hueco, lo cual ocasionó que la camioneta perdiera el
equilibrio y se volcara de lado. El resto del día transcurrió con absoluta
normalidad, y llegamos a las chalana del Río Chiguao a las 2:00 PM. El chalanero
no se encontraba en el lugar, así que tuvimos que esperar cerca de 30 min. a que
llegara (Foto 26, Foto 27). El chalanero
nos dijo que la tarifa había subido, y que ahora eran Bs. 15.000. Esto nos
pareció un poco extraño pero no nos quedó mas remedio. Además hubo que pagarle
por adelantado para que empezara a cruzar el río, porque creía que no le íbamos
a pagar. Cuando nos estábamos subiendo a la chalana, a la Autana le empezó a
subir la temperatura. Al revisar vimos que se debía a la gran cantidad de barro
que obstruía la colmena del radiador. Le echamos agua y empezó a desprenderse
gran cantidad de barro. Al terminar con la Autana, Ricardo se dio cuenta que a
su camioneta le estaba pasando lo mismo, así que al llegar al otro lado del río,
le tocó hacer el mismo procedimiento. Luego de rodar 20 min. se empezaron a
calentar otra vez, así que hubo que parar y echarles mas agua. Cuando estábamos
casi llegando al cruce del río La Paragua la camioneta de Mime empezó a hacer un
ruido y vibraciones raros. Al revisar, era que se le habían caído 2 tornillos
del cuplón del cardán delantero y tenía los otros 2 flojos. Los apretamos y
listo. Al llegar al cruce de la chalana del río La Paragua, a la Autana se le
encendió la luz del alternador y se quedó sin cloche, por lo cual había que
prenderla con la velocidad puesta y cambiar con el acelerador. Tuvimos que
esperar al chalanero por 30 min. (Foto 28, Foto 29, Foto 30). Finalmente
llegamos a La Paragua y fuimos a echar gasolina y aproveché de probar algo que
me habían dicho para lo del cloche. Con un embudo y una manguera, le fuimos
echando agua por donde entra la orquilla. Luego de bastante rato saliendo barro,
empezó a salir agua clara, por lo cual decidimos probar el cloche, pero seguía
sin funcionar. Le echamos agua nuevamente y volvió a salir bastante barro. Al
probar, el cloche empezó a agarrar un poco. Repetimos el procedimiento
nuevamente y quedó como nuevo.
Luego de echar
gasolina y comprar agua (la habíamos usado toda en los radiadores) proseguimos
nuestro viaje hasta Ciudad Piar. En el camino tuvimos que parar tres veces,
puesto que la camioneta de Ricardo seguía recalentándose y la de Mime empezó a
hacerlo. Al llegar a Ciudad Piar, nos paramos en la bomba y a limpiar las
colmenas de los radiadores, de las cuales salieron cantidades impresionantes de
barro. En esta oportunidad, nos quedamos en la Posada del Minero, la cual es mas
amplia y tiene acceso lateral a un terreno donde se pueden estacionar las
camionetas y hacerles las reparaciones mecánicas si estorbar. Ajustamos los
frenos traseros (en la Autana hubo que reemplazar una banda) y cambiamos el
aceite de las transmisiones traseras. Cuando estábamos ajustando el segundo
tambor de la camioneta Ricardo, esta se vino al piso. Resultó que no le habían
colocado ninguna cuña en los cauchos delanteros, y como el terreno era un poco
blando, el gato perdió el equilibrio. Lo levantamos con otros gatos, ajustamos
el freno y cuando estábamos a punto de montar el caucho, nuevamente se vino al
piso. Dado que eran las 2:00 AM decidimos irnos a acostar y resolver en la
mañana.
Día
9
Dado el cansancio del día
anterior, nos levantamos a las 8:00 AM. Por fortuna en la posada tenían un gato
tipo caimán y pudimos resolver lo del caucho rápidamente. La batería de la
Autana ya estaba casi muerta, así que la cambiamos con la de Mime que era del
mismo tamaño (Dimensiones). Cuando estuvimos listos fuimos a desayunar, y a las
11:00 AM emprendimos el triste viaje de regreso. Luego de una hora de viaje la
camioneta de Mime nuevamente tuvo vibraciones y ruidos por lo que nos detuvimos.
En la primera revisión se vio que las “U” del lado izquierdo que sostienen a las
ballestas en la transmisión estaban flojas y la transmisión se movía. Al estar
sobre transmisión (SOA, BST), las tuercas quedan del lado de arriba, así que
hubo que desmontar el caucho para poder accesarlas. Luego de una hora de trabajo
ya estábamos listos, pero al reanudar la marcha, el ruido seguía igual. La
siguiente suposición fueron las crucetas, y en efecto la del cardán trasero que
va del lado de la transmisión estaba mala. Tenía tanto juego que permitió que el
cardán chocara contra la transmisión y se deformara. Desmontamos el cardán
trasero y le pusimos al delantero los 2 tornillos que le faltaban, para que
pudiera rodar con la transmisión delantera. Mientras hacíamos esto, Ricardo
revisó sus crucetas y tenía exactamente el mismo problema. Cuando estábamos
terminando de desmontar el cardán, hubo un problema. Cuando tratamos de quitar
una de las tuercas que van del lado del transfer, el tornillo giraba con la
tuerca (Estos son como unos espárragos y no tienen cabeza). Luego de pasar una
hora echándole aceite a la tuerca, dándole golpes por los lados y tratando de
apretarla y aflojarla, esta cedió. Recogimos todo y nuevamente reanudamos la
marcha. La siguiente parada sería el Tigre, donde dejamos a Connie con una amiga
y paramos en McDonald's a comer. Al llegar a McDonald's la batería de la Autana
murió. Luego de comer cambiamos las baterías y continuamos el viaje. Arrancamos
a las 7:00 PM, y el nuevo problema fue que era de noche, y si prendíamos las
luces de la Autana, la batería duraría muy poco. La estrategia fue mantenernos
bien pegados a Mime para aprovechar sus luces, y cuando algún carro empezaba a
adelantar a Ricardo, este nos hacía cambio de luces para prender los cocuyos y
que así nos pudieran ver. De ahí en adelante el viaje continuó con normalidad,
aunque un poco lento. Casi llegando al Guapo, hubo que cambiar por última vez la
batería.
Extremadamente cansados,
pero muy felices por haber completado el viaje, llegamos al distribuidor de
Terrazas del Ávila a las 3:15 AM.
Vehículos y participantes
del viaje
Vehículo: Toyota
Autana Roja
Piloto:
Arturo Herrero
Co-Piloto: Keyla
Valero
Pasajero: Juan Carlos
Ledezma
Pasajero: Zoraida
Barrios
Pasajero: Consuelo
Roa
Vehículo: Toyota
Macho Verde
Piloto:
Ricardo Herrero
Co-Piloto: Yennifer De
Freitas
Pasajero: Daniela
Herrero
Vehículo: Toyota
Macho Arena
Piloto:
Mime Mitropoulos
Co-Piloto: Javier
Mercado
Teléfonos de
Interés
Posada
Wey Tüpü (Canaima): (0414) 893.31.70, 850.20.59 y 884.09.93, persona contacto
José Gregorio.
Posada
del Minero (Ciudad Piar, al lado de la Alcaldía): (0285) 889.12.60, persona
contacto Hugo Carralsa.
Comentarios
generales
Cuando nosotros recorremos estas trochas, lo hacemos por placer, pero los “Pipoteros” lo hacen por trabajo. Por esto, es importante que se les dé prioridad en los caminos. Si uno se consigue de frente con ellos en alguna trocha, deberíamos ser nosotros los que demos retroceso hasta conseguir algún claro donde orillarnos. Al igual que si consiguiéramos alguno de ellos accidentado, deberíamos prestarles ayuda dentro de nuestras posibilidades. Ellos son personas muy amables, y la mayoría no dudaría en prestarnos a nosotros la ayuda necesaria en cualquier percance.
Recomendaciones para los
vehículos
Al emprender este viaje, se debe estar muy consiente que las camionetas van a terminarlo con bastantes rayones en la carrocería, y posiblemente con algún impacto. Adicionalmente van a sufrir algunos daños mecánicos, de los cuales algunos deberán ser resueltos en el camino, por lo que se recomienda llevar una buena caja de herramientas y repuestos.
Cuando uno está yendo hacia
La Candelaria, es importante recordarse que los vehículos deben estar operativos
para el viaje de vuelta, por lo cual hay que manejarlos con bastante
conciencia.
Si se llevan cauchos tipo
militares (Los mas recomendados), se debe colocarles la presión en 45 PSI
mínimo, para evitar que les pueda entrar barro por las pestañas. Los locales les
colocan 45 PSI a los delanteros y entre 55 y 65 PSI a los
traseros.
Repuestos
indispensables:
Repuestos
recomendados:
Recomendaciones
Generales
Se recomienda no llevar mas
de una cava, puesto que para el camino de vuelta no tenemos donde equiparnos de
hielo, y la cava pasará a ser un estorbo. Con llevar una sola es suficiente, lo
cual les permitirá tener hielo hasta que lleguen a La
Candelaria.
Un botiquín de Primeros
Auxilios bien equipado es muy importante. Recuerden que estando en la trocha, no
habrá ningún lugar cercano donde conseguir algún
medicamento.
Cualquier comentario, escribir a: abettarel@monaca.com.ve
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