La ruta original para el día sábado 16 partía desde Caracas a las 4:00 AM y llegaríamos hasta Isla Escondida que queda al lado del cruce de la chalana del Río Chiguao.

El día Viernes al medio día, se decidió cambiar el plan de viaje para el día sábado con la finalidad de no hacerlo tan fuerte y comenzar el viaje del domingo mucho mas descansados.

Con el nuevo plan, salíamos de Caracas a las 6:30 AM con destino Ciudad Piar.

 

Día 1

Debido a los retrasos del día viernes finiquitando los últimos detalles el sábado hubo retrasos que nos llevaron a salir a las 9:15 AM desde las empanadas de Kempi.

El viaje empezó correctamente, pero al llegar al final de la autopista de Kempi había cola, y luego de unos minutos, se pinchó el caucho delantero izquierdo de la Autana. Procedimos a desmontarlo y colocar el caucho de repuesto de Mime que era el que se encontraba mas a la mano. Al empezar a rodar notamos un ruido como de roce del caucho con la camioneta y al revisar observamos que el rin tenía la manzana muy doblada. Rodamos con cuidado hasta la cauchera de Caucagua. La cauchera se encontraba full, así que mientras unos esperábamos otros compraban el hielo. Reparamos el caucho de la Autana y por fortuna en la cauchera tenían unos rines de Machito básico y procedimos a montárselo al caucho de repuesto de Mime. Después de estos percances emprendimos el camino nuevamente a la 1:00 PM. De aquí en adelante todo fue perfecto. Realizamos una parada en la bomba Movil que se encuentra llegando a Píritu para cargar gasolina y comer. Arribamos a nuestro destino final a las 10:30 PM y tardamos como 30 min. en conseguir donde dormir. Nos quedamos en una posadita llamada "Tucupita".

 

Día 2

Luego de reordenar las cargas (Foto 1), y llenar los bidones, salimos de Ciudad Piar con destino a La Paragua a las 12:30 PM. En el Camino, una camioneta que venía de frente nos empezó a hacer señas, y al detenernos para ver que pasaba, resultó que eran amigos de Javier (El Co-Piloto de Mime). Luego de las respectivas presentaciones y saludos emprendimos nuevamente la marcha. Arribamos a La Paragua a las 2:00 PM. En la primera estación de servicio no había gasolina, la segunda ya había cerrado y la tercera si tenía. El sistema de llenado es muy diferente al tradicional, puesto que estas son bombas subterráneas y las bocas de las mangueras se encuentran elevadas como a 2 mts. del suelo. Estas bombas son de gran caudal, pues son las utilizadas para llenar los barriles que transportan los “Pipoteros” hasta las minas de San Salvador de Paúl. Llenamos los tanques e íbamos a subir la presión de los cauchos pero en la bomba no tenían aire. Las 3 caucheras que hay estaban cerradas, así que no nos quedó mas remedio que usar los compresores portátiles. Mientras unos hacían las respectivas llamadas de reporte antes de entrar al camino, los otros nos pusimos a inflar los cauchos. Luego de una hora decidimos emprender el camino aunque no estuvieran listos los cauchos, para evitar que el chalanero se fuera. A las 3:30 PM nos montamos en la chalana para cruzar el río La Paragua. Esta Chalana tuvo un costo de Bs. 15.000 por carro y duró cerca de 15 min. Al llegar a la otra orilla, la emoción de todos los participantes se encontraba en su máxima expresión, puesto que de ahí en adelante era que de verdad empezaba el tan esperado viaje. Además, debíamos demostrarle a todos aquellos que pronosticaron que no íbamos a poder llegar, que con buena planificación, preparación, perseverancia y resistencia se puede lograr cualquier objetivo. A partir de ese punto, tuvimos que rodar por 45 min. para llegar al cruce del Río Chiguao. Al llegar, el chalanero ya se estaba yendo, por lo que tuvimos que esperar a que fuera a buscar la lanchita con la que mueven la chalana y nos viniera a buscar. Esta chalana costó Bs. 10.000 por carro y tardamos mas en subirnos y bajarnos que en cruzar el río. Luego de cruzar el río terminamos de inflar los cauchos y arrancamos a las 7:00 PM.

Desde un principio hubo varias “bombas” de barro esperándonos, las cuales subieron la adrenalina del grupo al máximo. Luego de rodar aproximadamente 1 hora llegamos al primer "Auto-Rayadito" del paseo. Este es un túnel vegetal muy cerrado, que iba arañando todas las camionetas. Una hora mas tarde, empezamos a buscar un claro para dormir, pero la selva era muy cerrada y no había espacio. Al rato en un cruce de una “bomba” llena de agua y barro donde el agua le llegó casi a las cerraduras de las puertas de la Autana, a la camioneta de Mime se le mojó el distribuidor, debido a que el compresor de aire instalado para evitar esto, chupó vapor y lo inyectó al distribuidor. Luego de sacar la camioneta tardamos cerca de 20 min. en lograr prenderla. Esto se repitió 3 veces mas a lo largo de la noche. Las trochas que iban apareciendo tenían entre 500 mts y 1 Km. de largo, en las que quedabas encerrado entre 2 paredes de tierra y con piscinas de agua y barro que superaban el metro de profundidad. A las 3:00 AM llegamos al primer puente de troncos, y dada la hora, el cansancio, lo mojado y que no se divisaba ningún claro después del puente, decidimos dormir un rato en las camionetas antes de cruzarlo para proseguir el viaje con la luz del día.

 

Día 3

 

Luego del acogedor sueño en las camionetas, nos levantamos como a las 6:15 AM, nos pusimos las botas, comimos un rápido desayuno y nos dispusimos a cruzar el puente. Este primer puente tenía 2 troncos de cada lado, por lo cual era mas sencillo de lo que parecía (Foto 2, Foto 3). Luego de rodar cerca de 30 min. conseguimos el claro soñado que estábamos buscando la noche anterior. En ese lugar nos detuvimos a desmontar la barra estabilizadora de Ricardo a la que se le habían roto los 2 lápices que la sujetan al chasis. Ese día nos conseguimos varias trochas como las del día anterior. Mientras cortábamos un árbol caído que impedía el paso en una de las trochas, llegó de frente la gente de Terra 4x4. Por fortuna, justo donde nos conseguimos había una pequeña trocha a la izquierda donde entraban justo nuestras 3 camionetas (Ellos eran 4). Conversamos con ellos un rato y nos dieron indicaciones de algunas partes del camino. Entre otras cosas, nos avisaron que en un caño con unos Morichales en medio que tienen una placa de carro pegada, debíamos cruzarlo por el lado derecho, dado que el izquierdo era muy profundo. Luego de despedirnos de los amigos de Terra 4x4, proseguimos por las trochas hasta llegar a uno de los caños que hay que cruzar. La bajada del mismo tenía el ancho de los machitos mas 3 mm de margen de error en cada lado, por lo cual la Autana al bajar sufrió unas pequeñas remodelaciones en la puerta del co-piloto.

Como a las 12:30 vimos a alguien caminando en la trocha. Era Luis, el propietario de Negro Lindo y confirmamos que él no le hace honor al nombre. Conversamos con él y quedamos en vernos en Negro Lindo para comer y bañarnos. En menos de 3 minutos ya lo habíamos perdido de vista, puesto que él caminaba mas rápido de lo que nosotros podíamos ir con las camionetas.

A la 1:30 PM llegamos a Negro Lindo, deseosos de un buen baño y comida. Mientras unos preparábamos la comida otros se bañaban, y luego los otros recogían mientras los primeros nos bañábamos.

De Negro Lindo salimos a las 3:20 PM y acordamos en que a partir de las 5:30 PM buscaríamos algún claro donde poder acampar, dado que necesitábamos un buen descanso para terminar la trocha el día siguiente y emprender la caminata a Canaima. Como a las 5:15 PM salimos de las trochas y parecía que nos habían transportado al Parque Nacional Aguaro-Guariquito, puesto que el suelo, la vegetación y las lomas eran igualitas. Decidimos acampar en una de las lomas que estaba relativamente cerca de la carretera y con buena visión del entorno, además de una panorámica de uno de los tepuyes.

Esa noche Ricardo y Mime se encargaron de sellar el distribuidor de la camioneta de Mime, y así evitar mayores problemas en el camino de vuelta.

 

Día 4

 

El día anterior habíamos acordado salir MUY temprano, por lo que le pedimos al gallo (Connie) que nos levantara a las 5:00 AM. El gallo empezó a cantar en punto. Con toda la flojera del mundo, algunos nos fuimos levantando, pero a Nani y a Javier hubo que tumbarles la carpa (Textualmente) para que salieran de su hibernación . Finalmente recogimos, desayunamos y nos fuimos a las 7:30 AM.

Este día el paisaje fue muy variado, pero no hubo trochas como las de los 2 días anteriores, salvo por el último “Auto-Rayadito” del viaje de ida. Este era una bajada como de 200 mts. muy irregular con paredes MUY altas y estrechas. Al final termina en un pequeño río, que según algunos lo llaman pasa La Yuca. Pero como todo lo que baja tiene que subir, quedaban otros 100 mts. de chillidos asesinos mientras la pintura de la camioneta chocaba contra la ramas y piedras de las paredes. Luego de esto, si se terminaron las remodelaciones de la Autana, pero solo del tramo de ida. Este día también hubo varios puentes (Foto 4).

El paisaje fue cambiando entre lomas, planicies y arena. Ese día el camino fue bastante suave, permitiéndonos ir en muchas partes a cerca de 50 Km/h (Muy suavemente en la Autana con sus 4 Espirales...).

Una hora antes de llegar a La Candelaria (Destino final de las camionetas) llegamos a una sabana donde había un pequeño paso de barro negro con 8 o 10 trochas echas. Al inspeccionarlas, una se veía peor que la otra. Conseguimos una que no se veía tan mal y Ricardo fue el encargado de tratar de cruzarla. Al hacerlos quedó empuentado inmediatamente. Íbamos a usar el Winche pero no había ningún árbol lo suficientemente resistente como para poderlos enganchar. Seguimos revisando el terreno y conseguimos unas marcas de cauchos entre dos árboles, y el terreno se veía relativamente bien, por lo cual nos arriesgamos a pasar con la Autana. Al principio hubo una pequeña “bomba” de barro, pero luego de superarla pudimos terminar de cruzar. Enganchamos el Winche a la Autana, pero al prenderlo, el Machito ni se movía y arrastraba a la Autana. Al revisar mas en detalles, vimos que la transmisión delantera chocaba de lleno con un gran escalón de barro, por lo cual cambiamos la estrategia y Mime lo haló desde atrás. Luego cruzaron por el mismo lado que la Autana, pero cuando le tocó el turno a Mime ya la pequeña “bomba” se había agrandado y se quedó pegado. Se encontraba muy lejos para poderlo halar, así que desenrollamos el Winche y lo sacamos. Por cuestiones de tiempo, propusimos terminarlo de sacar halado, pero el Sr. Mime insistió que no, que el terminaba de salir solo y enrollamos el winche. A los 15 mts. de haber arrancado, se pegó nuevamente y hubo que volver a desenrollar el winche y sacarlo.

Luego de terminar este paso, proseguimos el camino. En las coordenadas que teníamos para el viaje, indicaba que había que vadear el Río La Candelaria. Al llegar y bajar hasta el río, este se veía muy hondo, así que Juan Carlos procedió a cruzarlo caminando para determinar la profundidad. Casi se ahoga, porque el río en muchas partes tenía 1,5 mts. de profundidad (Demasiado para el...). Mientras estábamos con el dilema de que hacer, apareció una persona que nos indicó que por otro lugar había un puente. Nos explicó como llegar y fuimos para allá. Luego de cruzar el punte nos conseguimos con el, otra vez. Resultó ser Vicente, el hijo de Anselmo, quienes son los que cuidan los carros y tienen la curiara para llevarte al pie del cerro que se debe cruzar para llegar a Canaima. Llegamos casi a las 2:00 PM. y nos dijo que venía llegando de Canaima, y que si queríamos podíamos salir a las 3:00 PM. El precio era de Bs. 30.000 por persona que incluía cuidar los carros, llevarnos hasta el pie del cerro y buscarnos a la vuelta. Nos pareció bien el precio así que acordamos salir a las 3:00 PM, eso si, previa cancelación del 100 % por adelantado. Adicionalmente Vicente nos indicó que su “Primo” tenía una posada en Canaima y que cobraba Bs. 140.000 por el paquete de 3 días y 2 noches con las comidas y la excursión al Salto Ángel, Salto el Sapo y Laguna de Canaima, y que además si lo llamábamos desde la segunda montaña que hay que cruzar (Ahí ya hay señal pero solo de Telcel, y mientras mas viejo sea el teléfono, mejor señal tendrá) el nos buscaba en una camioneta y nos ahorrábamos 1 hora y pico de caminata. Nos pareció bien y decidimos arriesgarnos.

En la hora que teníamos disponible nos comimos algo rápido y terminamos de recoger las cosas que nos llevaríamos a Canaima. Al las 3:15 PM emprendimos el camino. Caminamos 10 min. hasta el embarcadero, donde tomamos la curiara que duró 20 min. (Foto 5, Foto 6). Luego empezó lo bueno, la caminata, que duró casi 2 horas para los menos atléticos. Tiene una subida regular y otra bastante fuerte. Al llegar a la cumbre de la última montaña llamamos a José Gregorio para que nos buscaran.

Al llegar al campamento estábamos un poco escépticos con respecto a como sería la posada. Se llama Wey Tüpü y es muy sencilla, pero limpia. Solo tienen luz en las noches, porque trabajan con generador de corriente, dado que la electricidad en Canaima es MUY cara. La atención es muy buena, al igual que la comida. También está muy bien ubicada, puesto que a menos de 100 mts. está la Laguna de Canaima y también una bodeguita que vende chucherías, refrescos, agua, cervezas y algunas cosas de comida y aseo personal. Como a 200 mts. está la bodega principal de Canaima, que viene a ser así como el Makro de la zona, pues en esa si tienen prácticamente de todo. Dada la hora de llegada, no podíamos realizar el paseo a La Laguna y al Salto el Sapo ese mismo día, por lo cual se coordinó hacerlo el tercer día en la tarde. De esa manera debíamos dormir 1 noche mas en Canaima y necesitaríamos 2 comidas mas, lo cual elevó el costo del paquete a Bs. 160.000 por persona.

 

Día 5

 

Nos levantamos como a las 8:00 AM, desayunamos y como a las 10:00 AM ya estábamos listos para empezar la excursión al Salto Ángel. Empezamos con una pequeña caminata de 15 min. para llegar al embarcadero, que se encuentra en la parte de arriba de los saltos que llegan a la Laguna. Ahí tomamos la curiara que nos llevaría río arriba por el Carrao (Foto 7, Foto 8, Foto 9, Foto 10). Como a los 45 min. nos tuvimos que bajar de las curiaras para continuar caminando por 45 min. En esta parte están los rápidos de Mayupa, y está prohibido pasarlos con pasajeros. Luego retomamos la curiara por 30 min. mas hasta llegar al pozo de la Felicidad (Foto 11, Foto 12). Aquí hicimos una parada de 45 min. Para comer y refrescarnos un rato. El agua estaba fría pero muy buena. Luego retomamos la curiara por 3 horas mas navegando por el río Carrao y posteriormente por el río Churun hasta llegar a uno de los refugios que se encuentra frente a isla Ratón. Al llegar ahí el guía nos planteó dos opciones: la primera consistía en ir al mirador del salto de una vez, pero con la desventaja de que no podríamos estar mucho tiempo pues se hacía de noche, la segunda era levantarnos el día siguiente a las 6:00 AM, desayunar algo muy ligero e ir al mirador. La ventaja de esta opción es que dispondríamos de mas tiempo y que el sol le pegaría de frente al salto, por lo cual se vería mucho mas imponente, pero con el riesgo de que amaneciera nublado. El guía nos comentó que en las 2 últimas semanas no había amanecido nublado, así que decidimos arriesgarnos, y dejar el paseo para el día siguiente. En la noche nos comimos el tradicional pollo a la braza que estaba buenísimo. Después nos quedamos conversando hasta que nos tocó irnos a nuestras hamacas a dormir. Al principio la noche estaba fresca, pero luego empezó a llover bastante fuerte y el frío se empezó a hacer presente.

 

Día 6

 

Como nos habían indicado, nos levantamos a las 6:00 AM y tuvimos un pre-desayuno de galletas de soda con mermelada y café. Emprendimos la caminata de unos 45 min. hasta el mirador del salto (Foto 13, Foto 14, Foto 15, Foto 16). No había ni una nube y se veía espectacular, luego de un rato descansando y tomando las respectivas fotos, continuamos la caminata por 15 min. mas para llegar a una de las pozas que se forman con el agua que viene del Salto, que parece la mas fría de todo Canaima (Foto 17). Estuvimos con las respectivas fotos y descansos por 30 min. mas y luego emprendimos el regreso (Foto 18) al refugio para desayunar y comenzar el retorno al campamento Canaima. A las 12.00 M nos montamos en la curiara y emprendimos el viaje río abajo. El trayecto total en la curiara de subida fue mas de 4 horas, pero de bajada fueron solo 2 horas, puesto que ya no se navega en contra de la corriente sino a favor, y esto ayuda a ir mas rápido. Luego de hacer la respectiva caminata mientras la curiara seguía por los rápidos, decidimos que en vez de ir al campamento a almorzar, iríamos directo al Salto el Sapo y así nos ahorrábamos las caminatas para ir al campamento y devolvernos. Nos montamos en la curiara que nos dejó cerca de la parte de arriba de Salto el Sapo, desde donde tuvimos que caminar 20 min. para llegar a la entrada del Salto. Este salto, posee de manera natural, un pasillo que va por la parte de abajo del agua. Es impresionante el caminar por debajo de los millones de litros que bajan por el salto. En la primera parte del pasillo solo cae una pequeña llovizna, pero a la mitad, uno se encuentra en la parte de mayor caudal de agua. Aquí el agua al caer rebota contra las piedras y buena parte de ella se devuelve cayéndole encima a uno. Al salir por el otro lado se llega a un pozo que le cae una pequeña parte del agua. Luego de un rato, nos devolvimos por el mismo pasillo y a caminar nuevamente hasta el borde de la Laguna de Canaima, donde nos esperaba otra curiara para llevarnos a la otra orilla (Foto 19, Foto 20, Foto 21) y finalmente llegar al campamento a las 4 de la tarde a recibir nuestro tan merecido almuerzo. Luego de un reconfortante baño y recoger las cosas para poder salir temprano el día siguiente, cenamos como a las 8:00 PM, pero en esta ocasión Mime y Nani prefirieron dormir que comer. Luego de la cena, nos quedamos conversando un buen rato con Manuel (El Guía) y dos turistas Ingleses (Linda y Paul) que nos acompañaron en las excursiones.

 

Para aquellos que han tenido la oportunidad de ir a las Cataratas del Niágara, les digo que para mi si comparamos Niágara con Salto el Sapo en una escala del 1 al 10, a Niágara le asignaría un 2 y al Sapo 9.

 

Día 7

 

Este día nuestro gallo nos iba a levantar a las 6:30 AM, pero se quedó dormido y nos levantó su suplente Zory a las 7:00 AM.

Después de desayunar, y despedirnos de todo el mundo, nos montamos en el camión que nos llevaría al pie del cerro para emprender la caminata de vuelta. En el camino nos conseguimos con Vicente que nos acompañaría en la caminata. Aunque estábamos un poco cansados luego de 7 días de viaje, la caminata de vuelta no se nos hizo tan fuerte como la de ida. Luego de una hora y media ya estábamos en el embarcadero esperando la curiara. Cuando estábamos cerca de llegar a la Candelaria, nos extrañó un poco la vegetación, puesto que parecían copas de árboles. Al preguntarle a Vicente, nos dijo que en efecto eran copas de árboles, lo que pasaba es que el río estaba crecido y tenía como 1 metro mas que el día que lo recorrimos de ida. Al llegar al campamento, revisamos los aceites de los vehículos y todos se encontraban en buen estado. Los frenos decidimos que los íbamos a ajustar en el lugar donde durmiéramos esa noche, para así poder aprovecha al máximo la luz del día para manejar.

Mientras le dábamos una pequeña ordenada nos dimos cuenta que teníamos mucha mas comida de la que necesitábamos para el camino de vuelta, por lo que le regalamos una parte a Vicente y su familia, quienes quedaron muy agradecidos. Ya 2 de las camionetas estaban listas, pero faltaban Mime y Javier, que apenas habían terminado de sacar TODA la carga de la camioneta para empezar a ordenarla. Mientras esperábamos, Juan Carlos y Zory vieron que uno de los indios estaba haciendo unas cerbatanas y le compraron 2, cuando los demás nos enteramos fuimos a ver y también hicimos nuestras compras, en total fueron mas de 10 cerbatanas. A las 3:00 PM Mime y Javier habían terminado de ordenar la carga, dejándola prácticamente igual que cuando la sacaron, y por fin pudimos emprender el viaje de vuelta, con intenciones de llegar ese día hasta Negro Lindo. Empezamos con buen ritmo hasta llegar al paso del barro negro que nos había frenado en el camino de ida. Decidimos cruzarlo por el mismo lugar que de ida, pero cuando Mime iba por la mitad de la trocha se quedó pegado. Como no había ningún árbol fuerte donde enganchar el winche, decidimos tratar clavando una punta de eje en el suelo para usar como ancla para el winche. Esta operación no fue muy fructífera, puesto que por las condiciones del suelo, apenas encendíamos en winche, este la arrancaba. Era muy complicado sacarlo desde atrás, puesto que se encontraba muy lejos de cualquier parte donde hubiera buenas condiciones del suelo para que las camionetas no patinaran. Juan Carlos se puso a buscar algún lugar donde cruzar con las camionetas y vio que como a 100 mts. mas arriba, el suelo se encontraba relativamente firme y decidimos cruzar por ahí. Al llegar al otro lado, amarramos el winche de Mime a la Autana por ser la mas pesada, pero igual la arrastraba. Enganchamos la Autana al Macho de Ricardo y todavía las arrastraba. En eso llegaron los compañeros de las 2 camionetas que conseguimos en la Candelaria y se pararon a ayudarnos. Nos aconsejaron que pusiéramos las camionetas en otro lugar para que quedaran mas alineadas con la de Mime y que cruzáramos los volantes en sentidos inversos. Adicionalmente a esto, le colocamos una polea al Winche. De esta manera si pudimos sacar la camioneta, pero cuando fuimos a quitar la polea, el grillete se había doblado. Tardamos como 15 min. en abrir el grillete y proseguimos nuestro camino. Después de este incidente, el camino prosiguió sin mayores problemas. A las 6:00 nos encontrábamos frente a las lomas donde dormimos de ida, y nos faltaban mas de 2 horas para llegar a Negro Lindo. Decidimos acampar ahí mismo, para poder arreglar los frenos, comer bien y descansar lo suficiente, puesto que el tramo del día siguiente era el mas fuerte y también muy largo, dado que debíamos llegar a La Paragua.

Nos estacionamos cerca de un pozo muy atractivo y mientras las muchachas se bañaban y preparaban la cena, nos pusimos a arreglar los frenos. A la Autana solo hizo falta graduárselos. Luego revisamos el Macho de Mime y al sacar uno de los tambores, vimos que no tenía el tapón de goma que tapa el orificio para la graduación, y esto había causado que hubiera mas barro dentro de los tambores que en las trochas. Una de las bandas estaba completamente desgastada (Ya estaba chocando el metal contra el tambor), por lo cual hubo que reemplazarla. Cuando terminamos con la camioneta de Mime fuimos a la de Ricardo. Con esta se complicó mas la cosa, porque nos lográbamos sacar el tambor. Luego de media hora de paciencia y salivita, logramos sacarlo. Revisamos las bandas y tenían mucho desgaste, pero todavía aguantaban. El tambor del otro lado también estaba trancado, pero no tardamos tanto. Al terminar nos bañamos en el pozo que estaba cerca, y fue el mejor baño de todo el viaje. Ya la comida estaba lista y cenamos sopa de espárragos y risotto. Luego rodamos las camionetas a una de las lomas para no acampar cerca del pozo. Esto por prevenir el contacto con animales que pudieran venir en busca de agua. Acordamos dejar todo completamente listo para el día siguiente, de forma de no perder mucho tiempo en la mañana con los preparativos. Así que le pedimos al gallo que no se quedara dormido y que nos levantara a las 5:30 AM para salir a las 6:00 AM.

 

Día 8

 

Este día nuestro gallo nuevamente se quedó dormido y nos levantó a las 6:00 AM. A las 6:30 AM ya estábamos nuevamente en camino. Todo iba bien, hasta que en una parte del camino que Mime se había alejado unos metros, nos avisó por radio muerto de risa que se había volteado (Foto 22, Foto 23, Foto 24, Foto 25). Al llegar Mime estaba muerto de la risa, y el pobre Javier apenas se estaba recuperando del susto. Les echamos broma un buen rato y enderezamos la camioneta, la cual gracias a la “jaula” y la pintura texturizada no sufrió ningún daño. La volteada se debió a que estaba subiendo un escalón hacia la derecha y la rueda delantera izquierda calló en un hueco, lo cual ocasionó que la camioneta perdiera el equilibrio y se volcara de lado. El resto del día transcurrió con absoluta normalidad, y llegamos a las chalana del Río Chiguao a las 2:00 PM. El chalanero no se encontraba en el lugar, así que tuvimos que esperar cerca de 30 min. a que llegara (Foto 26, Foto 27). El chalanero nos dijo que la tarifa había subido, y que ahora eran Bs. 15.000. Esto nos pareció un poco extraño pero no nos quedó mas remedio. Además hubo que pagarle por adelantado para que empezara a cruzar el río, porque creía que no le íbamos a pagar. Cuando nos estábamos subiendo a la chalana, a la Autana le empezó a subir la temperatura. Al revisar vimos que se debía a la gran cantidad de barro que obstruía la colmena del radiador. Le echamos agua y empezó a desprenderse gran cantidad de barro. Al terminar con la Autana, Ricardo se dio cuenta que a su camioneta le estaba pasando lo mismo, así que al llegar al otro lado del río, le tocó hacer el mismo procedimiento. Luego de rodar 20 min. se empezaron a calentar otra vez, así que hubo que parar y echarles mas agua. Cuando estábamos casi llegando al cruce del río La Paragua la camioneta de Mime empezó a hacer un ruido y vibraciones raros. Al revisar, era que se le habían caído 2 tornillos del cuplón del cardán delantero y tenía los otros 2 flojos. Los apretamos y listo. Al llegar al cruce de la chalana del río La Paragua, a la Autana se le encendió la luz del alternador y se quedó sin cloche, por lo cual había que prenderla con la velocidad puesta y cambiar con el acelerador. Tuvimos que esperar al chalanero por 30 min. (Foto 28, Foto 29, Foto 30). Finalmente llegamos a La Paragua y fuimos a echar gasolina y aproveché de probar algo que me habían dicho para lo del cloche. Con un embudo y una manguera, le fuimos echando agua por donde entra la orquilla. Luego de bastante rato saliendo barro, empezó a salir agua clara, por lo cual decidimos probar el cloche, pero seguía sin funcionar. Le echamos agua nuevamente y volvió a salir bastante barro. Al probar, el cloche empezó a agarrar un poco. Repetimos el procedimiento nuevamente y quedó como nuevo.

Luego de echar gasolina y comprar agua (la habíamos usado toda en los radiadores) proseguimos nuestro viaje hasta Ciudad Piar. En el camino tuvimos que parar tres veces, puesto que la camioneta de Ricardo seguía recalentándose y la de Mime empezó a hacerlo. Al llegar a Ciudad Piar, nos paramos en la bomba y a limpiar las colmenas de los radiadores, de las cuales salieron cantidades impresionantes de barro. En esta oportunidad, nos quedamos en la Posada del Minero, la cual es mas amplia y tiene acceso lateral a un terreno donde se pueden estacionar las camionetas y hacerles las reparaciones mecánicas si estorbar. Ajustamos los frenos traseros (en la Autana hubo que reemplazar una banda) y cambiamos el aceite de las transmisiones traseras. Cuando estábamos ajustando el segundo tambor de la camioneta Ricardo, esta se vino al piso. Resultó que no le habían colocado ninguna cuña en los cauchos delanteros, y como el terreno era un poco blando, el gato perdió el equilibrio. Lo levantamos con otros gatos, ajustamos el freno y cuando estábamos a punto de montar el caucho, nuevamente se vino al piso. Dado que eran las 2:00 AM decidimos irnos a acostar y resolver en la mañana.

 

Día 9

 

Dado el cansancio del día anterior, nos levantamos a las 8:00 AM. Por fortuna en la posada tenían un gato tipo caimán y pudimos resolver lo del caucho rápidamente. La batería de la Autana ya estaba casi muerta, así que la cambiamos con la de Mime que era del mismo tamaño (Dimensiones). Cuando estuvimos listos fuimos a desayunar, y a las 11:00 AM emprendimos el triste viaje de regreso. Luego de una hora de viaje la camioneta de Mime nuevamente tuvo vibraciones y ruidos por lo que nos detuvimos. En la primera revisión se vio que las “U” del lado izquierdo que sostienen a las ballestas en la transmisión estaban flojas y la transmisión se movía. Al estar sobre transmisión (SOA, BST), las tuercas quedan del lado de arriba, así que hubo que desmontar el caucho para poder accesarlas. Luego de una hora de trabajo ya estábamos listos, pero al reanudar la marcha, el ruido seguía igual. La siguiente suposición fueron las crucetas, y en efecto la del cardán trasero que va del lado de la transmisión estaba mala. Tenía tanto juego que permitió que el cardán chocara contra la transmisión y se deformara. Desmontamos el cardán trasero y le pusimos al delantero los 2 tornillos que le faltaban, para que pudiera rodar con la transmisión delantera. Mientras hacíamos esto, Ricardo revisó sus crucetas y tenía exactamente el mismo problema. Cuando estábamos terminando de desmontar el cardán, hubo un problema. Cuando tratamos de quitar una de las tuercas que van del lado del transfer, el tornillo giraba con la tuerca (Estos son como unos espárragos y no tienen cabeza). Luego de pasar una hora echándole aceite a la tuerca, dándole golpes por los lados y tratando de apretarla y aflojarla, esta cedió. Recogimos todo y nuevamente reanudamos la marcha. La siguiente parada sería el Tigre, donde dejamos a Connie con una amiga y paramos en McDonald's a comer. Al llegar a McDonald's la batería de la Autana murió. Luego de comer cambiamos las baterías y continuamos el viaje. Arrancamos a las 7:00 PM, y el nuevo problema fue que era de noche, y si prendíamos las luces de la Autana, la batería duraría muy poco. La estrategia fue mantenernos bien pegados a Mime para aprovechar sus luces, y cuando algún carro empezaba a adelantar a Ricardo, este nos hacía cambio de luces para prender los cocuyos y que así nos pudieran ver. De ahí en adelante el viaje continuó con normalidad, aunque un poco lento. Casi llegando al Guapo, hubo que cambiar por última vez la batería.

Extremadamente cansados, pero muy felices por haber completado el viaje, llegamos al distribuidor de Terrazas del Ávila a las 3:15 AM.


Vehículos y participantes del viaje

 

Vehículo:        Toyota Autana Roja

Piloto:             Arturo Herrero

Co-Piloto:       Keyla Valero

Pasajero:        Juan Carlos Ledezma

Pasajero:        Zoraida Barrios

Pasajero:        Consuelo Roa

 

Vehículo:        Toyota Macho Verde

Piloto:             Ricardo Herrero

Co-Piloto:       Yennifer De Freitas

Pasajero:        Daniela Herrero

 

Vehículo:        Toyota Macho Arena

Piloto:             Mime Mitropoulos

Co-Piloto:       Javier Mercado

 

Teléfonos de Interés

Posada Wey Tüpü (Canaima): (0414) 893.31.70, 850.20.59 y 884.09.93, persona contacto José Gregorio.

Posada del Minero (Ciudad Piar, al lado de la Alcaldía): (0285) 889.12.60, persona contacto Hugo Carralsa.

 

Comentarios generales

Cuando nosotros recorremos estas trochas, lo hacemos por placer, pero los “Pipoteros” lo hacen por trabajo. Por esto, es importante que se les dé prioridad en los caminos. Si uno se consigue de frente con ellos en alguna trocha, deberíamos ser nosotros los que demos retroceso hasta conseguir algún claro donde orillarnos. Al igual que si consiguiéramos alguno de ellos accidentado, deberíamos prestarles ayuda dentro de nuestras posibilidades. Ellos son personas muy amables, y la mayoría no dudaría en prestarnos a nosotros la ayuda necesaria en cualquier percance.

 

 

Recomendaciones para los vehículos

Al emprender este viaje, se debe estar muy consiente que las camionetas van a terminarlo con bastantes rayones en la carrocería, y posiblemente con algún impacto. Adicionalmente van a sufrir algunos daños mecánicos, de los cuales algunos deberán ser resueltos en el camino, por lo que se recomienda llevar una buena caja de herramientas y repuestos.

 

Cuando uno está yendo hacia La Candelaria, es importante recordarse que los vehículos deben estar operativos para el viaje de vuelta, por lo cual hay que manejarlos con bastante conciencia.

 

Si se llevan cauchos tipo militares (Los mas recomendados), se debe colocarles la presión en 45 PSI mínimo, para evitar que les pueda entrar barro por las pestañas. Los locales les colocan 45 PSI a los delanteros y entre 55 y 65 PSI a los traseros.

 

Repuestos indispensables:

 

Repuestos recomendados:

 

Recomendaciones Generales

Se recomienda no llevar mas de una cava, puesto que para el camino de vuelta no tenemos donde equiparnos de hielo, y la cava pasará a ser un estorbo. Con llevar una sola es suficiente, lo cual les permitirá tener hielo hasta que lleguen a La Candelaria.

Un botiquín de Primeros Auxilios bien equipado es muy importante. Recuerden que estando en la trocha, no habrá ningún lugar cercano donde conseguir algún medicamento.

 

Cualquier comentario, escribir a: abettarel@monaca.com.ve

 

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